Los Alcances Universales del Inconsciente

Publicado en: “El Otro”, página 8

Buenos Aires, Argentina – Diciembre 1996

Los Alcances Universales del Inconsciente

Por José Luis Parise

Tanto Freud y Lacan, así como quienes “desde” ellos, llevamos a cabo la tarea de conducir un trabajo analítico, a menudo compartimos un legítimo Asombro Reverencial ante la continua exactitud y precisión que toda Formación del Inconsciente demuestra.
Basta – aún para quien no desarrolla la práctica analítica – recorrer textos tales como “Psicopatología de La Vida Cotidiana”, “La Interpretación de Los Sueños” o “El Chiste y su Relación con el Inconsciente”, para comprobar fehacientemente que es imposible para cualquier función racional, intelectual o consciente pretender alcanzar el ingenio y la exactitud de un acto fallido, un acto sintomático, un síntoma.
Claro que atestiguar continuamente cómo cada Formación del Inconsciente roza Lo Perfecto … es también una oportunidad de preguntarse si tal exactitud, tal maravillosa, sorprendente y devastadora precisión sólo puede funcionar teniendo como dirección La Lógica Del Fantasma, siempre a favor de realizar al objeto y “su” Otro en el Campo del Goce.
¿Sólo “sirve” para “eso”?, ¿No existe la posibilidad de lograr usar ese mismo mecanismo -más perfecto e inmediato que la más poderosa de la computadoras- pero con una finalidad diferente: a favor del Sujeto que se Constituye gracias a “Eso”? Pues aún sabiendo usar a todo “eso” para Formular al Sujeto … no es lo mismo a que todo “Eso” lo use el Sujeto en cada Acto en el que Se Formula.
Esta posibilidad, es algo que trasciende tanto los horizontes hasta ahora vislumbrados por el Psicoanálisis, que no se tiene referente al respecto; y por lo tanto, hasta cuesta realmente imaginar en qué consistiría su realización. Por “Eso”, es conveniente – antes de precipitarse sobre Cómo se la realizaría – entender en Qué consiste.
Supongamos que alguien, para realizar un Acto – o más exactamente, para Realizarse a través de Su Acto – precisa de un dato, una energía, una fuerza, una orientación, un contacto, una casualidad, un saber o “lo que sea”. Los procesos comunes, habituales y por lo tanto “normales” – es decir, de acuerdo a lo que es normado – para alcanzar “eso” son: motivación, persistencia, voluntad, astucia; es decir, diferentes grados de búsqueda basados en lo intelectual. Y por supuesto que todo método que tenga “eso” -lo intelectual- como base es visto como serio, racional y hasta científico y, por lo tanto, “Verdadero y Confiable”.
Así -confirmando esas mismas categorías intelectuales que determinaron qué es “Lo Verdadero”- cualquier otro camino que no se base en “eso” para intentar alcanzar algo, es desterrado inmediatamente y tildado de fantasioso, supersticioso, ingenuo y hasta delirante.
… Pero, según veíamos, cuando alguien Se Encuentra con cualquier Formación del Inconsciente, se le presentó “Una Respuesta” infinitamente más exacta, inmediata y eficaz que la más refinada Elaboración Intelectual. Y esa Respuesta fue detonada por medios que de ningún pasan por las categorías aceptadas como las que conducen a Lo Verdadero y Confiable.
El único “inconveniente” es que dicha Respuesta está al servicio del deseo del Otro; pero, si el Inconsciente es el Discurso del Otro ¿por qué apostar al Inconsciente solamente en lo que respecta al surgimiento del deseo del Otro?
Cualquier formación del Inconsciente como matriz al Otro; pero a su vez ese Otro familiar, parental, tiene como matriz a lo social, que a su vez tiene como matriz a lo Mitológico. Y, tal como lo demostró Freud: no hay más allá del Mito. Cuestión que rotundamente se confirma y continúa en Lacan quien sitúa que no hay más allá del Discurso; y “Mito” no s significa otra cosa que, precisamente, “Decir”.
… Y si no hay más allá del Mito, todo saber, todo dato, toda orientación, toda energía o “lo que sea” que se necesite, está indefectiblemente contenida en el Mito.
Y a su vez, como el Mito está en la base de aquello que forma las Respuestas más precisas y exactas que podemos dar los seres parlantes, esa Información o Elemento es Accesible para cualquiera por vías tan directas pero infinitamente más profundas aún – como las que forman cualquier Formación del Inconsciente. Como puede parecer demasiado espectacular y hasta poco serio aceptar que semejante reservorio inagotable, está al alcance de todo se humano, tal vez valga en este punto establecer un rápido pero preciso cruce con otras disciplinas, para mostrar ciertos avales rigurosos.
Así, el que después de Freud, tal vez quien más profundizó en la incidencia de lo Mitos de la Cultura – Joseph Campbell – afirma categóricamente que no hay Ciencia o Saber que no estuviera contenido en los Mitos. Cuestión totalmente confirmada en el Ensayo de Asimov titulado “El Quinto de Euclides” (“La Edad del Futuro”, Tomo 1, Plaza y Janes), donde explica que, por mucho que avance cada ciencia, la que engloba a todas – La Matemática – está apoyada en cinco Principios o “Axiomas” sólo aceptados por convención; y “eso” es sinónimo de situarlos como Mitos
Pero los avales, de ningún modo se limitan a planteos especulativos. De hecho -y contrario a lo que puede suponerse desde los prejuicios habituales – es en la disciplina científica más avanzada de Occidente donde se encuentra el que tal vez sea uno de lo mayores avales que puede tener esta concepción que indica que todo Humano tiene Canales “Ocultos” de comunicación a través de los cuales puede Acceder a cuestiones de las que parece estar desconectado. Nos referimos a la Física Cuántica, quien está “descubriendo”, a pasos cada vez más agigantados, que por debajo de la realidad aparente, donde los hechos y los elementos se muestran como separados, existe un Realidad Subatómica, donde todo -incluido, por supuesto, el experimentador- responde a un “Entramado Universal” que Trasciende y conecta Tiempos, Elementos, Hechos y Dimensiones.
…Cuando se llega a un punto como este, en el que se hace sólido el hecho de que cualquier persona, cuanto más profundice su conexión con el Inconsciente más posibilidades tiene de Acceder a los Saberes Y Elementos Primordiales Básicos de la Humanidad, se abren insospechados campos y líneas de investigación y trabajo, que revitalizan vigorosamente el interés por el Psicoanálisis, tan alicaído desde hace ya varios años en forma progresiva.
Pero, como precisamente, se abren tantas posibilidades, es recomendable tomar algunas precauciones.
La primera, es la de no caer en las confusiones y extravíos en que históricamente se ha caído al acercarse a cuestiones de este orden. Un ejemplo de “eso”, lo tenemos en Jung, quien vislumbró que es posible, a través del Inconsciente, tener Acceso a Algo que Trasciende “lo Individual”, pero se fascinó con “Eso” y apuntó a lo contenido en “lo Colectivo”, pero sin ocuparse del trabajo inicial que permite atravesar lo que del inconsciente se instala como Otro que limita.
Pues el Otro puede ser el lugar donde se agote el Inconsciente – trabajo habitual de Psicoanálisis – o el lugar que, Trascendido, sirva como Canal de Conexión con aquello que es la Raíz de todo Otro … Como todo puente: puede unir o separar dos lugares, según cómo se lo use. Pero el problema de Jung es que quiso pasar directamente del Otro lado del puente, haciendo así inaplicables sus teorías. Y el problema del Psicoanálisis habitual es que quiere destruir ese puente, en lugar de atravesarlo; cuando sólo bastaría recordar que se trata de “atravesamiento” del fantasma. Y eso implica que, rigurosamente hay algo del otro lado de ese fantasma.
Pero para conectarse con “Eso”, es condición ineludible atravesar las respuestas automáticas que vienen del Otro para su goce; lo que es sinónimo de decir que, para el mundo contemporáneo, sin el Trabajo Psicoanalítico, tal empleo del Inconsciente como Canal de Acceso Universal, es pura utopía. En cambio, tomando el Psicoanálisis como Puerta de Entrada, y por muy osado que parezca, hablar de Acceder a cualquier Saber y Elemento, en el momento exacto en que se lo precisa, es perfectamente posible.
Y es el mismo Psicoanálisis quien advierte que saber que se tiene Acceso a tal Poder, lo primero que detona es las resistencias más viscerales del Otro; pues, precisamente, se vería seriamente amenazado si el Sujeto Se Encuentra con un motivo tan Profundo para atravesarlo. Así, es inevitable que surjan preguntas típicas del intelecto encasillador, del tipo: … ¿Pero “Eso”, no se acerca demasiado al terreno de lo que habitualmente se menciona como “Magia” u “Ocultismo”?
Y la respuesta, se presenta devastadora: efectivamente, es a “Eso” a lo que se llama Ocultismo … Pero en vez de decidir que entonces “Eso” no es Verdadero, y que Profundizar en toda esta posibilidad, nos apartaría del Psicoanálisis, vale recordar que, precisamente, fue Freud quien, pese a todas sus ambivalencias al respecto, vislumbró explícitamente, que es en el Ocultismo donde está la continuación natural del Psicoanálisis. Tal lo expresó en una Carta enviada en 1921 a Carrington -editor de un periódico de Ocultismo- : “… si me hallara en los comienzos de mi carrera científica, en lugar de estar en el final, tal vez, no elegiría otro terreno de investigaciones, a despecho de todas las dificultades que presenta”. (Cuestión ya expuesta y profundizada en otros artículos de esta misma publicación: Ver “El Otro”, Año III – Nº 5 – Julio de 1996, pág. 9).
Por supuesto que, vencidas las resistencias iniciales, y una vez que se empieza a vislumbrar el alcance literalmente infinito de posibilidades que se abren si se piensa al Inconsciente como un puente a través del cual es posible conectarse y Acceder a cualquier Dato o Elemento deseado por el Sujeto; la siguiente pregunta lógica es, ¿Cómo se logra “Eso”?.
Obviamente, del mismo modo que para Acceder a las formaciones del Inconsciente, no se trata de reducir el Psicoanálisis a una “técnica”, toda esta cuestión no se reduce a un “método”. Y el hecho de que semejante posibilidad, de ningún modo sea reductible a “técnicas”, hace que el desarrollo del Cómo, sea develado al mismo tiempo que se investiga el Qué.
Ese es el desafío que Freud dejó, y que Lacan retomó parcialmente, en Citas y Articulaciones – respetuosas, vale aclararlo – tales como la homologación de la Función del Analista con la de, por ejemplo, el Maestro Zen; donde el Inconsciente pasa a ser entonces equivalente al campo de acción del Zen, Disciplina que desde siempre entendió al Universo como interconectado y al Sujeto como el que debe Acceder a Acceder a Esa Interconexión Universal.
Así como en su momento, el Psicoanálisis tuvo el valor de situar la historia personal como algo sujeto al Inconsciente, ahora está ante el desafío de decidir si va a seguir limitando el Inconsciente a “eso”, o si va a trascenderlo; Recorriendo el Inconsciente como un Puente hacia una Integración sin precedentes del Sujeto con El Universo; que, hasta ahora, sólo parecía reservada a algunos Místicos Orientales.
Y quienes venimos realizando “Eso”, asistimos gustosos a una triple comprobación: este es El Camino para Refundar un vivificante Interés en el Psicoanálisis; que de Otro modo, le muestra al mundo su triste, lenta y soberbia agonía. El Campo de acción Psicoanalítico se Amplía y Enriquece infinitamente … Y lo más Trascendente: “Eso” es posible.
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